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Entrevistas

Francisco Martín Frías, Presidente Ejecutivo de MRW

Francisco Martín Frías, Presidente Ejecutivo de MRW
Transcurría el año 1979 cuando Francisco Martín Frías, junto con un grupo de amigos, compraron la empresa Mensajeros Radio, hoy MRW, enseña de transporte urgente, con 805 franquicias operativas. Este hombre hecho a sí mismo, auténtico líder humano y empresarial, dejó la escuela a los 11 años para ayudar en un negocio familiar. Éstas son sus impresiones sobre la situación actual y el futuro que está por llegar.

A la vista del crecimiento del 12% que experimentó MRW en 2007, parece que la crisis no les afecta demasiado, ¿no?
Sí, algo afecta. No hay nadie a quien no le afecte. En nuestro caso es en un grado de no crecer mucho. No obstante, a veces mantenerse ya cuesta, así que si encima creces… En 2006 cerramos con un 8% de crecimiento y en 2007 con un 12%, lo cual es para estar satisfechos. Ahora, con esta situación de crisis, el objetivo es seguir creciendo en distintas áreas como internacional, apertura de franquicias, facturación… aunque no al mismo ritmo, lógicamente.
Con ese ritmo de crecimiento, se acercan a las 1.000 franquicias, un número del que pocas enseñas pueden presumir…
El año pasado abrimos 37 franquicias, si bien nuestra media suele estar en las 25. Por tanto, si seguimos a ese ritmo lo normal es alcanzar las 1.000 en unos siete u ocho años. Espacio hay todavía para conseguirlo, porque hasta ahora no podíamos dividir distritos postales, y había zonas en las que sólo teníamos una franquicia al ser un único código, como el paseo de la Castellana, en Madrid. Pero en unos meses será posible abrir más gracias alas nuevas tecnologías, lo cual favorece nuestro crecimiento y la posibilidad de llegar antes al millar.
Quizá, con el mercado español casi copado, ¿es un buen momento para mirar al exterior?
Efectivamente, nosotros ya estamos en Portugal, Andorra y Gibraltar. Aparte de la Península estamos contemplando la opción de entrar en algunos países iberoamericanos, que ahora están en pleno crecimiento, caso de Panamá, República Dominicana, México, Chile, Colombia o Perú. No obstante, no iríamos allí para montar una red y empezar de cero, sino que desembarcaríamos comprando una empresa del sector que sea rentable, para implantar nuestro modelo de franquicia.
Sorprende el hecho de que ustedes no tengan ningún establecimiento propio y todo sean franquicias. ¿Tan grande es la confianza en este sistema?
Es total. MRW sería impensable sin la franquicia. No me atrevería a manejar la empresa con empleados propios porque, además, no avanzaríamos. De este modo, sólo hay que preocuparse de mantener la red de franquiciados y de ir creando nuevos servicios.
¿Y qué peso tiene el franquiciado dentro de la cadena?
Nosotros funcionamos desde 1990 con un Comité de Ética y Arbitraje, formado por la central y ocho de nuestros franquiciados, que van rotando; todos con un único voto secreto en cada una de las decisiones que se plantean cuando nos reunimos, aproximadamente 10 veces al año, y al que asisten también dos franquiciados en condición de invitados.

Esto no ocurre en ninguna otra cadena y tampoco sé por qué, supongo que será porque el franquiciador pensará que le quitaría poder, pero en realidad te lo da porque todas las decisiones son compartidas. A nosotros no nos sirve eso de organizar una convención anual ya que no se puede escuchar a todos.
¿Tienen muchos multifranquiciados?
Concretamente, las 805 franquicias que tenemos hoy en día se las reparten entre 502 franquiciados: hay quienes gestionan dos, cinco, siete odoce, pero es una figura muy positiva para cualquier marca, porque al repetir demuestra que confía y que está a gusto en la misma.
MRW posee distintas normas de calidad, pero ¿qué le aportan realmente?
La verdad es que todas las empresas estamos saturadas con tanto certificado como hay. Yo les llamo los “cocos” porque cada año vienen a ver si cumplimos los requisitos por los que se nos concedió, aunque realmente no hay un control exhaustivo de lo que se hace: puedes estar ocho meses haciéndolo mal y cuando vienen a auditarte repetir lo que hacías el año anterior y renovar el certificado. Por eso, a nosotros más que los certificados de calidad nos interesan otros como el EFR (Empresa Familiarmente Responsable) o autoauditarnos de forma continua.
¿Cómo están de comprometidos con asuntos tan de actualidad como la conciliación o la incorporación de personas discapacitadas en plantilla?
Nosotros queremos ser, y lo somos, punto de referencia en éstas y en otras cuestiones, que son fundamentales. Y es que hay cosas, como la acción social, que por principio se deben hacer. Creo que lo importante hoy en España es saber gestionar la diversidad en temas como tener en plantilla personas con discapacidad, en nuestro caso son el 12%, o llegadas de otros países, a las cuales hay que adaptar a la forma de trabajar de aquí. De todos modos, si ni siquiera el propio Gobierno cumple con la Ley que obliga a tener un mínimo de discapacitados por empresa, cómo van a inspeccionar a las compañías para ver si lo hacen…Sería importante que el propio Gobierno diese ejemplo en este sentido.
En su opinión, y después de casi 30 años funcionando, ¿dónde diría que se encuentran las claves del éxito empresarial?
Una de ellas está en no tener perturbaciones en el día a día, la mayoría de las cuales las generamos nosotros mismos. Lo que te estorba has de dejarlo a un lado, y hay que ver siempre el vaso medio lleno o, como en mi caso, lleno del todo [ríe satisfecho].

También es importante dejar a las personas que trabajen tranquilas y a gusto, y por supuesto, rodearse de un buen equipo de gente en el que poder delegar,sabiendo escucharles e incluso aceptando sus críticas. Porque no hay que olvidar que los trabajadores son, sin duda, los actores principales de cualquier empresa.
¿Cómo se consigue mantener la condición de líder sin morir de éxito?
Es verdad que hay muchos ejemplos de empresas y de personas que han muerto de éxito porque el poder les ha endiosado. Y eso es un error: se es más feliz siendo normal y sobre todo cercano a los demás, una cercanía que nunca se debe perder por muy alto que sea el cargo que se ostente en una compañía. Aquellos que van adquiriendo poder y responsabilidad en puestos directivos y cometen la equivocación de ir sintiéndose superiores o inaccesibles al resto de los trabajadores se van quedando solos.
¿Qué consejos daría a aquellos emprendedores que quieren poner en marcha su negocio, como hizo usted hace años?
Un negocio no, una franquicia [comenta riendo Martín Frías]. Un emprendedor, al principio, no sabe de qué va a ser capaz. Sin embargo, con la franquicia, aunque tenga otras metas, puede darse cuenta de cuál es su valía profesional. Así que, mi consejo para todos ellos es: la franquicia por delante. Soy un firme defensor de este sistema, que es el fundamento de nuestro éxito. Además, y precisamente en esta época de crisis es cuando más inversores y emprendedores se acercan hasta la franquicia, ya que excluye los riesgos: las crisis están llenas de oportunidades y las grandes fortunas se han hecho en tiempos como éstos, por parte de quienes en vez de frenar han tirado para adelante.
¿Y cuándo las cosas se ponen difíciles, cómo hay que reaccionar?
Con buen humor. Ya puedes ser un gran profesional que si no afrontas las cosas con humor y no te rodeas de personas optimistas, con ilusión y ganas…
Para finalizar, y haciendo referencia a su último libro publicado, ¿qué le aporta tomarse ese “primer café de la mañana”?
Suelo llegar a la empresa a primera hora de la mañana, y mientras me tomo ese primer café veo desde mi ventana como va llegando el personal a trabajar. Y observo caras resueltas, sonrientes, con las que es un orgullo trabajar. Después, y diariamente, desayuno junto con el equipo directivo de la compañía para discutir posibles problemas, compartir inquietudes, hablar de los éxitos… Así que esos cafés los saboreo de una manera especial.



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