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Por qué Franquiciar


 Introducción Centros propios  
 Motivos principales    
 Cuándo empezar    
Principales obstáculos    
Otras alternativas    
Cuándo Empezar

Una empresa no puede empezar a franquiciar en cualquier momento. Franquiciar no es algo que se decida sin más, sino que debe enfocarse con una rigurosa planificación; porque al fin y al cabo se trata del procedimiento estratégico de crecimiento para la empresa.

La decisión de franquiciar no puede adoptarse desde la inmadurez del negocio, desde la inexperiencia empresarial o desde la reducida rentabilidad de una actividad de reciente iniciación.

Franquiciar tan sólo será posible ante determinados criterios que el empresario, apoyándose en la opinión de analistas expertos en franquicia, tendrá que ratificar con suficiente antelación.
Vamos a destacar, en términos generales, cuatro supuestos que deben corroborarse para iniciar el desarrollo en franquicia.

Corroborar la situación y previsible evolución del mercado al que pertenece o, en su caso, donde pretenda iniciarla. Para poder franquiciar con garantías de éxito, el mercado debe demostrar excelentes perspectivas de crecimiento - ha de tratarse de un mercado, cuando menos, estable - y contar con una amplitud suficiente que dé por buena cualquier previsión de equilibrio y constancia en la demanda.

Reafirmar la disposición de un producto o un servicio siempre original, diferente e innovador con respecto al ofrecido por la competencia y haber contrastado su buen grado de aceptación por parte del público.

Asegurarse de contar con un sistema propio de gestión y administración, suficientemente experimentado que sea fácilmente transmisible a terceros a voluntad de la empresa y difícilmente accesible para cualquier competidor en general. Tengamos en cuenta que la franquicia requiere dos activos estratégicos de gran relevancia: una marca y un know how.

Que los tres aspectos antes señalados y la disposición de un buen producto en un mercado interesante, se reflejen en claras ganancias para el empresario. Es decir, que se trate de una actividad capaz de generar una rentabilidad adecuada a las inversiones realizadas y claramente superior a la media de su sector.